Dos investigaciones logran obtener hidrocarburos a partir de bacterias

Dos investigaciones distintas han hecho públicos sus resultados en apenas 24 horas de diferencia. En común tienen que han empleado bacterias para producir biocombustible y un producto similar a la gasolina.

El proyecto de investigación que se ha encargado de obtener biocombustibles ha sido amparado por la Unión Europea y han participado científicos de varios países de Europa, dentro del Programa Marco bautizado como Directfuel. En este proceso han utilizado cianobacterias, energía solar y CO2. El empleo de CO2 también ayuda a neutralizar las emisiones de este gas contaminante en la atmósfera. Aunque no se ha descrito, existen tecnologías capaces de capturar este elemento.

La Unión Europea ha destinado 5 millones de euros en este proyecto, que será finalizado a lo largo del próximo 2014. Los beneficios que podrían resultar de este proyecto son muchísimo mayores.

La buena noticia de este hallazgo se amplía al confirmarse que los biocombustibles producidos no muestran niveles de toxicidad y son compatibles con motores convencionales y con otros modelos, para los que han propuesto unas pequeñas modificaciones.

La eficiencia ha sido otro de los ejes clave de este proyecto, ya que han modifiado las enzimas para que mejoraran su capacidad de absorción de CO2. Sin embargo, éstos son los primeros pasos. Sería optimista pensar que estos nuevos biocombustibles ya están preparados para ser llevados al mercado.

La segunda investigación científica ha sido gestada en Asia y han empleado la conocida bacteria E.Coli. Han dirigido el proyecto investigadores del Departamento de biología molecular del Instituto Tecnológico Avanzado de Corea del Sur. En resumen, han logrado que las bacterias defequen gasolina.

Los beneficios de este hallazgo no son tan positivos como los obtenidos por la investigación europea, ya que la gasolina no aporta ningún beneficio medioambiental. Al contrario, su consumo conlleva la emisión de gases que producen efecto invernadero y que son, por tanto, responsables del cambio climático.

A pesar de ello, seguramnte el producto encuentre empresas interesadas en mejorar y comercializar el producto.

La revista científica Nature ha publicado el procedimiento. Para ser más exactos, han empleado una variante modificada de la bacteria. El microorganismo se alimenta de glucosa obtenida de plantas y semillas que, en este caso, no son aptas para el consumo humano. Como residuo, genera hidrocarburo refinado.

El mayor logro de esta investigación es la calidad del producto, con una gran capacidad de producción energética. Lo que impide su distribución a gran escala es que se necesita un litro de glucosa pura para obtener 580 miligramos de gasolina. No es, por tanto, rentable, ni sostenible.

El contexto indica que se ha emprendido una carrera alrededor de los combustibles y biocombustibles. Su producción a partir de bacterias podría ser uno de los pilares del mercado en el futuro y las instituciones, conscientes de la ventaja competitiva que obtendrían teniendo en su poder este recurso, se han lanzado a investigar intensamente.

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