La luz subirá más de un 7% para 22 millones de consumidores

El pasado martes se celebró la subasta CESUR con el resultado de que los pequeños consumidores pagarán un 7,6% más por la electricidad que consuman. A este paso no hará falta aumentar la eficiencia de las energías renovables, ya que las que no lo son demuestran su ineficiencia y avaricia.

Economistas Frente a la Crisis , explicaron las causas de este incremento y sus consecuencias. Para el cuarto trimestre de este año se estima un crecimiento del 3,1% que corresponde al encarecimiento de la tarifa TUR.

Como resultado, 22 millones de pequeños consumidores verán encarecidos los contratos que mantienen con las empresas eléctricas y que éstas renuevan a su albur. Y eso, a pesar de que los costes de producción de la energía no han aumentado, tal como indica Economistas Frente a la Crisis.

Recientemente se habla mucho del déficit de tarifa, que implica el desnivel entre ingresos y gastos del sector energético. La cruz la han dejado caer sobre los hombros de las energías renovables y sobre el pequeño consumidor. Realmente, el origen de este encarecimiento se encuentra en el gobierno de Aznar, que pactó con las energéticas un abaratamiento del precio de la luz, a condición de que, a largo plazo, este descuento se recuperara (y con intereses). Aznar lo usó como baza electoral y no le fue mal. También hay que señalar que los sucesivos gobiernos de Zapatero (que estuvo ocho años en Moncloa) y el actual del Hombre de Plasma no han hecho nada por corregir esta situación.

El resultado es que las empresas energéticas -cuyos consejos de Administración están plagados de exministros y expresidentes- están obteniendo ingresos “extra” derivados de esta política. Esta “política” ya ha sido criticada por su tufo fraudulento, pero no ha servido para frenarla.

Cuando se habla de que la biomasa y las energías renovables suponen una alternativa viable al actual status quo, incluímos estos factores. Ambas mejoran la lucha contra el cambio climático, abaratan el precio, nos despejan de la dependencia energética y, además, impiden a priori la concentración de poder.

Esta concentración de poder se manifiesta en acuerdos draconianos y corruptos entre la esfera pública y privada. Ha dado igual hasta ahora el Partido en el poder. No se trata de una cuestión ideológica, sino de si como ciudadanos queremos que la ley sea igual para todos o exista una casta por encima del bien y del mal que lo único que liberaliza es su capacidad de extraer rentas de las clases productoras.

Las empresas de biomasa y de energías renovables se caracterizan en su mayoría por ser Pymes, lo que implica que no tienen una influencia real sobre la sobiranía nacional, ni la capacidad de presionar a las Administraciones Públicas.

El poder de 22 millones de ciudadanos es el poder de 22 millones de productores, empresarios, trabajadores y consumidores. Son roles, facetas de un mismo diamante. La capacidad de revertir esta situación injusta pasa por dos vías complementarias. Una, la presión a las instancias públicas. Ahí están herramientas como el voto, la manifestación, la protesta y la recogida de firmas. Otra, la decisión como consumidores. Las energías renovables y la biomasa son alternativas factibles. Una empresa sin clientes no es nada.

Economistas frente a la Crisis explican con detalle las últimas jugadas de esta partida de ajedrez y las soluciones a nivel económico en su revisión.

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