La Comisión Europea aporta soluciones para superar la crisis industrial en Europa

La Comisión ha tomado varias iniciativas para hacer frente a los altos precios de la energía, el difícil acceso al crédito, la caída de las inversiones, que carecen de las habilidades, y la burocracia. Y vamos a presentar a finales de este otoño con una iniciativa industrial que ir más allá e impulsar la acción en este campo.

                                            Antonio Tajani, Comisario Europeo de Industria y Empresa

Europa sufre en cuestiones de competitividad por culpa de una mala elección política, la que supone definir los criterios para impulsar la industria. Esto también afecta a la industria que conforman las energías renovables.

No ha sido el asunto exclusivo tratado por Antonio Tajani, Comisario de Industria y Empresa, en la reunión ayer de la Comisión Europea. Eso sí, la pregunta ha flotado en el ambiente. ¿Por qué Europa es tan débil en materia de renovables? La pregunta es relativa y se refiere a que ninguna de las predicciones cuente con Europa como potencia energética de cara al futuro.

El diagnóstico general es que las naciones de la Unión Europea quedarán junto al pelotón, mientras que los Estados Unidos y otros países están en la téte de course. ¿La meta? Solucionar los problemas derivados de la dependencia energética. ¿Por qué se ha llegado a esta situación? Europa era el puntal en materia de renovables.

A juicio de la Comisión Europea, se trata de una cuestión de criterios. Europa, en su conjunto y a través de sus Estados miembros, decidió combatir los altos costos energéticos, pero se olvidaron de la eficiencia. Este “olvido” ha empeorado la crisis industrial del continente.

Al menos ya se sabe la causa. Se han perdido años y una posición privilegiada que afectará en el momento de negociar precios en importaciones y exportaciones. Sin embargo, hay soluciones. La Comisión Europea aplazó el momento de ofrecerlas con detalle, ayer se comprometió a ofrecer un paquete de medidas en otoño. La industria de las energías renovables lleva tiempo susurrando a su oído la solución; y en las calles a bombo y platillo anunciándola.

Mayor eficiencia a menores costos. Apuesta por la innovación. Apuesta por la implicación del Estado a la hora de construir redes que no alteren la situación de competencia. Apuesta por reducir impuestos a las empresas verdes e impulsar el autoconsumo. Desde algunos sectores conservadores, también, apuesta por reducir salarios.

La cita importante será la cumbre de la UE en febrero de 2014. En el aire flota la expectativa. Merkel anunció que para Alemania quería finalizar la subvención a renovables porque considera que están en situación de competir a pelo con el resto de energías, y hay que despejar la incógnita principal: ¿Quiere que el resto de Europa adopte el modelo? ¿Podrá defender en el Parlamento alemán que los impuestos nacionales se destinen a una industria extranjera cuando se deja de lado la local? El trasfondo sigue siendo el mismo: ¿somos suficiente europeístas? En el sur la pregunta se mira desde otra perspectiva: ¿Podemos confiar en el norte? El recelo existe, es mutuo e impide algunas decisiones valientes. O al menos, sirve de excusa para el manirroto.

Las energías renovables, en todo caso, llevan tiempo agitando la bandera de la competitividad. “Por favor, que nos hagan caso de una vez”. Ayer la Comisión Europea no sólo demuestró que escucha, sino que les da la razón. Quizás miren en Jaén y se sorprendan que en ese denostado sur-sur de Europa y de España han logrado el mayor hito tecnológico en materia de energías renovables: crear una placa solar que alcanza un 45% de eficiencia y reduce costes.

En el horizonte de Europa sigue estando el 2020. Se pretende que la zona alcance un 20% del PIB gracias a la aportación industrial. También, el PER 2020, exige que las energías renovables produzcan el 20% de la energía nacional y se logre una reducción del consumo del 20%. Mucho 20 para unas velas que no están hechas a medida de un viento escaso. De momento, revés. Las políticas no han funcionado. Del 15,5% de producción económica industrial de 2011, al 15,1% del año pasado.

La Comisión Europea tiene claro que para ello hace falta que la energía vuelva a ser barata en toda la zona euro. Pues que no destapen la olla en esta cocina, menudo susto. Las renovables aguardan con el gorro de cocina bajo el brazo. Los científicos, creadores de progreso a largo plazo, tienen que dejar de ser simples huéspedes. Y se me acaban las metáforas. A secas, y lo empiezan a reconocer los mismos gurús del capitalismo: metedle mano a los ricos, la riqueza debe volver a redistribuirse para salir de ésta.

Ya veremos si la Comisión Europea se quiere dar cuenta de todo y es valiente. De momento ya ha fijado seis prioridades de acción a corto plazo: tecnologías avanzadas de fabricación, tecnologías facilitadoras esenciales, redes inteligentes, productos de base biológica, vehículos limpios y… la construcción y materias primas.

Sin comentarios respecto a la última de las prioridades.

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