Alemania acaba con 3,1 GW de electricidad basada en el combustible fósil

Los combustibles fósiles en Alemania acusan la pérdida de competitividad frente al empuje de las energías renovables.

El anuncio lo ha hecho RWE, una de las mayores empresas energéticas basadas en combustibles fósiles en Alemania. En su último informe apuntaban la necesidad de dejar fuera del mercado una capacidad de generación de energía eléctrica por valor de 3,1 GW.

La razón se encuentra en la presencia cada vez mayor de las energías renovables en el mercado, tanto de manera autónoma como mezclada con combustibles fósiles. Este auge está provocando que tecnologías sucias pierdan dinero si se introducen en el mercado.

Este hecho parece que se convertirá en tendencia si leemos bien el informe, donde se indica que muchas de las empresas productoras de fósiles siguen en marcha como cumplimiento de un contrato en vigor. Es decir, que una vez terminen, podrían decidir tomar el mismo camino y finalizar su actividad.

En clave de cambio climático, salud ambiental y apoyo a las energías renovables es una buena noticia. Significa que la transición es posible, sostenible y viene alimentada por el mismo mercado. Peor perspectiva para las familias que obtienen su pan a través de estas empresas.

Esta situación en España es hoy totalmente quimérica. Parece que hablemos de planetas totalmente distintos. El Gobierno tiene la intención de prohibir el autoconsumo y primar únicamente energías basadas en los fósiles. Una situación que se presume pesimista. En un mercado cada vez más global ir contra la corriente -y sin salirse del sistema- implica un alto riesgo de pérdida de competitividad. Recordemos que recientemente el Gobierno reconoció que no apoyarían más al carbón y que, por tanto, prevían que para 2018 la mayoría de las minas en España cerrasen.

Las renovables en España, ante esta situación, se encuentran en pie de guerra, con un clima de tensión creciente y claramente enfrentadas a las políticas del sector público.

Volviendo al caso alemán, donde no hay políticas que frenan el avance tecnológico sino que lo impulsan, los precios de la energía han bajado de 55 euros por MWh a 40 euros de media. Esto repercute a hogares y pymes, que logran una mayor capacidad de ahoro. Los mismos estudios señalan que la generación de gas implicaría un precio en el mercado de 70 euros por MWh y 60 euros para el carbón. Incluso a la energía nuclear le cuesta ser competitiva cuando se necesita una inversión media mínima de 40 euros por MWh, impuestos incluídos.

¿Qué le pasará a España con su energía más cara cuando se enfrente al mercado internacional y tenga que encarecerla aún más debido al impacto de la distribución? Les dejo pensando.

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