Los europeos quieren más información sobre los productos que respetan el medio ambiente

Una reciente encuesta de Eurostat a políticos, empresas, ONG’s y ciudadanos revela que los europeos elegirían productos verdes, que no tienen un impacto negativo sobre el cambio climático, si tuvieran más y mejor información sobre los productos.

La solución más evidente pasa por mejorar el etiquetado de los productos, que guiaría a los consumidores en la toma de decisión. Hasta un 80% de los europeos están preocupados por el impacto ambiental de sus compras, según cita el estudio, pero que esto no influye demasiado en su compra, ya que se decantan por ellos sólo a veces. Del total de 25.000 encuestados, un 54% contestaron así. El restante, ni siquiera eso.

Sin embargo, casi la mitad de los europeos cambiaría las elecciones de compra si con ello supiera que ayuda a la lucha contra el cambio climático, pero que no lo hacen por dos motivos principales: la falta de información y que desconfían de la validez de fabricantes considerados verdes.

Por tanto, el estudio revela que no se trata tanto de un asunto de concienciación como de comunicar efectivamente. Janes Potocnik, Comisario de Medio Ambiente, considera el etiquetado como la solución más práctica. También dijo que las empresas que hacen esfuerzos por luchar contra el cambio climático, al menos respetando el medio ambiente, se sienten un poco confundidas porque el consumidor no parece responder a su esfuerzo. “La mayoría de nosotros estamos confundidos por las reclamaciones verdes”, dijo Potocnik. Es decir, que mucha gente piensa que algunos esfuerzos reclamados les resulta excesivo, y no entienden los beneficios a largo plazo que les causaría un cambio de cultura en la compra.

El etiquetado no es el único defecto en este ámbito. Adrian HArris, jefe de la Asociación Europea de la Industria de Ingeniería, Orgalime, manifestó recientemente que las reclamaciones verdes solían aumentar los costos y la complejidad del mercado, lo que provoca que los beneficios económicos sean cuestionables.

Por tanto, la buena voluntad de la lucha contra el cambio climático choca contra la incertidumbre empresarial cuando tienen que dar el salto hacia procesos industriales más respetuosos. Una encrucijada difícil de resolver de una manera poco dañina.

Aún así, un 77% de los encuestados por Eurostat señalaron que estarían dispuestos a pagar un poco más por productos ecológicos si tuvieran la certeza de que lo son.

La encuesta se realizó sobre población perteneciente a los 28 países que conformaban la Unión en ese momento.

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