Tu profesor de química tiene la clave para almacenar energías renovables

Un estudio australiano ha hallado que el empleo de dióxido de titanio (TiO2) puede ayudar a almacenar energía de las renovables. Lo bueno de esta sustancia es que es muy común en la industria, tanto que puede explicarse en una clase de ciencias del instituto.

Fuentes renovables como la eólica o la solar tienen el inconveniente de que no son capaces de producir electricidad de manera constante, ya que dependen de circunstancias ambientales. Por eso hay un empeño en el mundo de la investigación y del desarrollo tecnológico por hallar un método que almacene la energía no utilizada en los momentos de producción y pueda ser posteriormente suministrada. Ahora, un estudio liderado por la químico Yun Liu, de la Universidad Nacional Australiana, ha logrado desarrollar un método que satisfaga ese objetivo. El dióxido de titanio sería útil para construir dispositivos de almacenamiento de la energía que producen las renovables. Hasta ahora el dióxido de titanio se usaba como pigmento blanco en pastas de diente o plásticos varios.

Este hallazgo es importante porque significa que se está más cerca de conseguir que la producción de energías renovables sea constante además de limpia y más barata. Esto supone la superación de otra barrera para integrar las renovables en la red eléctrica global.

La investigación del equipo de Liu ha llevado varios años, hasta que dieron con el dióxido de titanio, sustancia que resulta idónea para ser utilizado en los condensadores eléctricos, que son los dispositivos que almacenan la energía de las renovables, al menos sobre el papel.

Lo que sí que se ha probado es que el nuevo material dieléctrico que han desarrollado a partir del dióxido de titanio supera la eficiencia de muchos condensadores actuales. Es capaz de almacenar grandes cantidades de energía y de ejercer un trabajo fiable en temperaturas que oscilan entre los -190 ºC y los 180ºC. Además, resulta más barato de fabricar que los componentes que se usan actualmente.

En definitiva, más eficiencia y un mayor desarrollo potencial. La profesora Liu también indicó que podría ser utilizado en coches eléctricos, en el espacio y en tecnologías de defensa. Así que no sólo las energías renovables, como la eólica y la solar, podrían beneficiarse de esta medida.

Las propiedades ambientales del material también son bastante interesante. El dióxido de titanio no es tóxico, no produce residuos contaminantes y es abundante en la naturaleza.

Un nuevo hallazgo disruptivo que aumenta el potencial de las energías renovables.

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