Una adolescente produce plástico a partir de cáscaras de plátano

Elif Bilgin se llama la adolescente turca de 16 años que ha hallado un proceso químico con el que obtener plástico a partir de cáscaras de plátano, es decir, biomasa. Este descubrimiento le ha llevado ha obtener el prestigioso premio estadounidense “Science in Action”, dotado con 50.000 euros.

El método utilizado es bastante sencillo en términos químicos y, como reconoce la propia inventora, “lo puede hacer practicamente cualquiera en casa”. Este proceso tiene la trascendencia de sustituir al petróleo por biomasa en la producción de plástico, un elemento muy utilizado en nuestra sociedad y que Bilgin ha reconocido que en principio podría usarse para cubrir cables eléctricos o con fines protésicos.

Bilgin no es ejemplo sólo de brillantez y creatividad, sino también de perseverancia. Los primeros resultados de sus experimentos fueron fallidos, puesto que el plástico generado se descomponía al cabo de unos pocos días. El proceso que empleaba consistía en hervir las cáscaras de plátano y luego mezclaba la pasta con ciertas cantidades de glicerina, sosa cáustica y ácido clorhídrico. No se desanimó y siguió investigando en busca de una respuesta.

Al cabo de un tiempo dió con la fórmula que le ha valido para recibir el premio que concede la revista “Scientific American”. Colocó las cáscaras en una solución de disulfito de sodio y añadió un antioxidante. Después de eso, hirvió las cáscaras y mezcló con los mismos elementos, pero en cantidades diferentes. Con ello, el plástico que obtuvo se mantenía resistente y no se descomponía en grado alguno.

Este hallazgo nos pone sobre la pista de otra aplicación que podría dotarse a la biomasa, que hasta ahora se le han dado aplicaciones energéticas, alimentarias, industriales y domésticas (muebles y estructuras de inmuebles).

La pertinencia de este producto es mayor cuando hablamos de sustituir al petróleo con biomasa, que siempre significa reducir la dependencia de la materia prima, en este caso el petróleo. Al menos, claro, en el hipotético caso que se generara una industria sólida alrededor de la generación de plásticos a partir de biomasa. Hasta ahora se logra con la patata, que también es rica en almidón, y estaría por verse si también las cáscaras de plátano pueden resultar competitivas bajo una economía de escala.

Además, en términos más locales, encontrarle un nuevo uso a las cáscaras de plátano puede ofrecer un nuevo negocio. El reto estará para quien logre recolectar estos desechos. Los productores canarios harían bien en interesarse en esta posible oportunidad que ofrece la biomasa.

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