¿Calidad del aire? Su cuidado podría evitar casi 420.000 muertes prematuras

Evitar 420.000 muertes prematuras cada año en Europa sería posible si se aplicaran medidas para mejorar la calidad del aire y la lucha contra el cambio climático.

Ésta y otras conclusiones se han producido en la Green Week Conference, que ha dado lugar en Bruselas y finaliza hoy. La Green Week es la mayor conferencia anual europea sobre políticas medioambientales, y este año ha girado en torno a la calidad del aire como factor determinante en el cambio climático.

Cuando se habla de introducir los valores ambientales en el desarrollo económico y social muchos siguen entendiéndolo como un freno a los avances empresariales, cuando realmente sólo se pide una deriva, una manera distinta de seleccionar las ideas que hay que desarrollar. Cuando se ignoran estos principios entonces hablamos de salud con palabras mayores, porque lo que se produce es un intercambio de dinero por tiempo de vida y de vida sana.

En la Green Week se ha tratado el empobrecimiento de la calidad del aire en Europa estos últimos 20 años. Recientemente la Comisión Europea publicó una encuesta donde la gente percibía que sentía que el aire a se encontraben peores condiciones.

A pesar del progreso en años recientes, muchos estándares de calidad siguen sin cumplirse en los países de la Unión Europea, lo que convierten eventos tan significativos como el de Kyoto en trámites para la frustración. Los pasos adelante que se dan sobre el papel luego no se cumplen adecuadamente en la práctica, y los avances que no se reflejan en el papel, se olvidan.

Este año 2013 la Comisión Europea quiere aprovecharlo para revisar las actuales políticas de calidad de aire, y su especial preocupación es encontrar vías para mejorar la calidad del aire que respiramos.

Esta conferencia ha supuesto una oportunidad única para debatir e intercambiar experiencias y buscar mejores prácticas. Se han superado los 3.100 participantes del año pasado, entre los que encontrábamos miembros de gobiernos, representantes de empresa e industria, organizaciones no gubernamentales y personalidades del mundo académico y de la prensa.

Sin duda, en la lucha del cambio climático la principal apuesta pasa por adaptar las energías renovables al día a día, en transporte y consumo, tanto doméstico como industrial. Innovaciones como vehículos eléctricos, dotar de estaciones de provisión de energía a todos los pueblos y ciudades de Europa, apostar fuertemente por la eólica, hidráulica, solar y biomasa aportarían un cambio sustancial a la situación.

Clave, además, entendiendo la encrucijada actual del mundo, con un auge de China e India como potencias económicas y Europa tibia en sus fuerzas, apostar por las renovables no sólo mejoraría nuestra calidad y esperanza de vida, sino que rejuvenecería nuestras economías. Actualmente importamos casi dos tercios de los productos y servicios energéticos a Europa. Un cambio hacia las renovabels mantendría y devolvería inversiones en Europa, descendería la dependencia energética respecto a otros países, los lobbies de presión tendrían menos fuerza respecto a la sobiranía nacional, y también económicamente, nos convertiríamos en potenciales exportadores de energía.

En el momento actual, a pesar de las incertidumbres en el liderazgo europeo, seguimos siendo líderes en muchos campos de innovación y desarrollo de tecnología verde. Ser punteros en este aspecto, clave para las economías mundiales, supondría una gran ventaja competitiva para Europa: las mayores productoras de energía nos comprarían esa tecnología, con lo que sería una manera de estar presentes en todo el mundo.

Es ahora o nunca. Detrás del aire viene el futuro y cerrar los ojos no impedirá salir despeinado.

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