La solar mira al sector del carbón cara a cara

Tenemos por un lado una tecnología limpia, que no genera residuos ni contaminación ambiental. Al otro lado del ring, una energía que sí lo hace. ¿Quién es el árbitro? Los costos.

Y ahora mismo los costos de producción entre la energía solar y la del carbón están a punto de igualarse, un hito en la historia energética. Las grandes compañías chinas tienen a punto de caramelo unos paneles más baratos, gracias a la aplicaciones de novedades tecnológicas y de procesos. Ya han sacado la calculadora para decir que los costos se reducirán en un 50% durante los próximos 10 años. A la mitad, nada menos.

Esto implica más instalaciones, más clientes, más dinero en el sector, mejor competitividad, más megavatios y gigavatios en los hogares, más limpios. La rueda se hace grande.

Luego está la contrapartida. Hay que recalcar que la energía solar y el carbón son competidores directos que, si usamos un símil futbolístico, compiten por la permanencia en liga. O también, uno es Alexis y el otro es Villa.

Alexis y Villa

Los dos han tenido sus más y sus menos en la supervivencia. El carbón saltó a las pantallas cuando los trabajadores de las minas se plantaron ante las medidas gubernamentales: veían amenazados sus puestos de trabajo, su pan. En realidad, ambos sectores han estado a la greña con el Gobierno últimamente. La solar vio recortadas las ayudas públicas al sector y también, miles de familias amenazadas con irse a la calle, ayudas por otra parte prometidas. El enfado del sector se hace notar en cada declaración.

El escenario juega a favor de la energía solar. El Plan 2020 y la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono al aire da un plus a las energías renovables -en general- y la fotovoltaica en particular que la del carbón no puede compensar en clave de futuro. En clave de presente sí: la tecnología y el entramado empresarial de momento juega con sus mismas cartas. Se huele, en cualquier caso, una transición.

De nuevo, el símil futbolístico Alexis contra Villa. El viejo querido por la afición parece no tener tanto futuro como la joven promesa chilena que, aunque sin el acierto esperado, nadie le discute que se deja la piel sobre el terreno. Y ya se sabe hoy quién parece que tomará nuevos aires después de este verano.

Buena noticica por tanto, para las preocupadas familias que viven de la producción de energía fotovoltaica. Punch directo a la barbilla de su competidor, que se tambalea sobre el ring. Mal para las del carbón. Asturias y León se tiznan de producto bajo los ojos, el Gobierno parece dudar en todo y por no querer clavar el puñal aquí o allá, enerva a todos. Se verá.

El espectador ingenuo que asiste a estas peleas de boxeo no quiere ver sangre derramada, aunque tiene un claro favorito en el corazón. El cambio climático y la salud son temas importantes, máxime si sus productoras también ofrecen lo mismo que el rival: empleo y energía. Es decir, que espera un poco de iniciativa pública para ofrecer una transición sin dolor. Los mineros, estoy seguro, aceptarían de buen grado un trabajo seguro en otro lado. ¿Será éste la producción de biomasa? ¿Habrá que mudarlos donde haya más sol? ¿En el sector eólico? Cualquiera de las energías renovables está en busca y captura del buen aliado, del fiel compañero, del inversor con fe y del político comprensivo. Ya ha cambiado el rol de héroe público. No se necesita a un líder que se parta la cara por implantar las renovables a pecho descubierto. Hoy ya nadie puede dudar de que aquí se bate el futuro. Con un poquito de por favor, basta.

Por otra parte, los técnicos e instaladores sonríen. Que se den la tarde libre. Durante los próximos años la instalación de paneles solares podría dispararse. ¿Qué más quieren? Están en España, reino del sol. Ahora sí que se pone, pero vuelve, y lo hace radiante. Quizás sí pueden pedir algo más. Un poco de autoconsumo. Eso ya sería la caña. Con tapa incluida.

energía solar

Foto: xornalcerto

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: