Las renovables emplean a 45.000 personas en Andalucía

Las energías renovables se rebelan al pesimismo y a la crisis para alcanzar la cifra de 45.000 personas empleadas en el sector, un 23% más que en 2010. Y esto, contando sólo a Andalucía.

Este aumento tiene que ver con que el sector requirió en 2011 unas inversiones superiores a los 1.800 millones de euros. Con esta inversión las renovables aportaron al consumo de energía primariael 15,8%, así como el 36% de la potencia eléctrica del total, en datos relativos a Andalucía.

nicotiana glauca

Tendencia alcista en el sector, y no sólo por inversión. La innovación relativa a las energías renovables está generando impacto en la prensa extranjera, tal fue el caso de el mejoramiento de la obtención de biomasa gracias a las algas muertas de la playa, por parte de la Universidad de Alicante, o que España produce el 54% de energía mediante las renovables, teniendo a la hidroeléctrica y la eólica a la cabeza.

 

Y es que hay muchas razones por las que es vital que un país apueste por las renovables, sobretodo España, sumida en una depresión endémica. En este escenario, encontrar un sector que haga de locomotora hacia la luz es importantísimo.

Más datos que confirman la tendencia alcista. Durante la crisis, en estos cinco años, la potencia instalada en energía eólica se ha multiplicado por cinco. Hay 17 millones de hogares españoles y su energía es capaz de cubrir una demanda de 18,1 millones de hogares: parte de ella es vendida al extranjero, porque, además de eficientes, la energía es competitiva. ¿Por qué perder el liderazgo?

Comunidades como Andalucía sacan pecho por la diversificación de sus fuentes de energía renovables. La biomasa es la niña de los ojos del Gobierno central, es una buena noticia, pero no hay que apartar la mirada de la eólica, ni la hidráulica, ni la solar fotovoltaica, ni la termosolar. Éstas dos últimas con cifras menores, pero reclamando que su posición en el futuro ha de ser tan relevante como con cualquiera de las otras energías renovables.

Las medidas de presión ciudadanas funcionan para que las administraciones tomen conciencia de los problemas. No se trata de quién se cuelga la medalla, sino de preocuparse colectivamente por unas soluciones que mejoran el entorno de todos.

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